El atletismo español brilla feliz en los Mundiales en pista cubierta
El atletismo español son dos metros cuadrados, un pequeño córner en la zona mixta donde se juntan los amantes del 800, el lactato y la pelea; una bolsita de plástico con una abrazadera ancha en la boca para vomitar a gusto que lleva sonriente en sus manos Rocío Arroyo, una papelera para vomitar tirado, Moha Attaoui cantando alegre y Jorge González Amo consolando a Josué Canales, al que, la boca seca, los ojos húmedos, le tiemblan las manos cuando intenta desprender los imperdibles que sujetan su dorsal a la camiseta naranja como las uñas naranjas de Arroyo, y una pintita roja, de la selección española.
