La carrera que es también el hogar: la exitosa 25ª edición de la Vig-Bay
Todos importan en la Vig-Bay. Igual Jorge Puig y Andreia Santos, campeones, que Juan Antonio Almarza, el último que ha entrado dentro de control, más de dos horas después, en la 5.535ª posición. Igual Elías Domínguez, antiguo rey de las populares, que la ganó en 2009 –y el maratón de 2019–, «superfeliz» ahora como 82º, que los que celebran acabarla o que lo intentan. Igual Javier Álvarez Salgado y Julia Vaquero, consagrados en el mármol olímpico, que los anónimos que los rodean. Igual los oriundos que presumen de sus paisajes que extranjeros a quienes ha llegado el rumor de esa belleza. Igual los convencionales que el convaleciente que cojea con su rodillera o los miembros de DisCamino. Igual los sofocados o mareados que ese ciclista ajeno a la prueba pero al que trasladan al PAC para que lo atiendan de una colisión. Igual los maduros, que se enamoraron en la fundación, que Marcos González Borges, que nació en abril de 2001.
